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A tomar por saco todo

Reconozco que cada vez me puede mas el hastío con la política. Son muchos años ya defendiendo una postura, la del sentido común, siempre menospreciada, tanto a un lado como al otro del tablero político. Tengo la desgracia de entender bien los movimientos políticos que nos han traído hasta la situación actual, pero no los comparto, y eso me deja, como suele ser habitual, al pie de los caballos.  La situación en Madrid, para los que somos de aquí, roza lo desesperante. El tira y afloja político entre Ayuso y Aguado y el gobierno central nos tiene a los madrileños como rehenes. El ejecutivo madrileño quiere forzar a que el gobierno nacional se haga con el control a la fuerza para hacerse la victima y culparles de todo lo que venga detrás, que vendrá. Mientras que el gobierno central va a esperar hasta que exista un clamor popular inequivoco y una sensación de llegar sobre el corcel blanco de Santiago a liberar Madrid. Para mi es facil entender esas estrategias políticas, el problema e...

El norte obrero existe, no lo olvidemos

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Hace unos dias, cuando se empezaba a barruntar el confinamiento selectivo, ya se empezaba a intuir lo que iba a constituir una nueva discriminación de clase. Los barrios obreros, de menor renta per cápita, parecían tener todas las papeletas para ser recluidos. Tras un artículo de Sato Diaz en Cuarto Poder  se empezo a usar el hashtag "DignidadDelSur" en redes para hacer un llamamiento a la protesta contra esta injusticia selectiva. Sin ninguna duda, se trataba de un lema muy potente y que ha tenido una gran repercusión, pero que, lamentablemente pecaba de la misma selectividad que la injusticia cometida por la derecha madrileña; excluia tres zonas básicas de sanidad también incluidas en el decreto de Isabel Diaz Ayuso, las situadas en Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, al norte de la capital. Tratar de explicar que hay izquierda mas allá del cinturon rojo a veces es complicado. Los de aquí estamos acostumbrados a ser discriminados en ese sentido por el peso que tiene La...

¿Sigue siendo viable Podemos?

A pesar del título del post, voy a partir de una premisa diferente: la izquierda necesita a Podemos. No necesariamente al Podemos actual, sino a esa marca (casi comercial mas que electoral) capaz de ilusionar a la gente, de arrastrar autenticas masas populares y hasta convertir en un deseado objeto de compra un programa electoral. Si el Podemos actual puede volver a ser ‘ese’ Podemos es lo que tendremos que ver. Uno de los grandes méritos de la irrupción de Podemos fue la creación de una marca alejada de la política tradicional, pero con un gran potencial de marketing político. El problema es que hemos dedicado años a tirar a la basura eso. Ciertamente no teníamos los elementos a favor, pero se lo ponemos extraordinariamente fácil. A mí me pasa que cuando creo que ya Podemos no puede sorprenderme (negativamente) más, siempre acabo enterándome de algo que hace que, irremediablemente, me hace suspirar e iniciar un proceso mental de recuento de daños. Esta vez, el desafortunado incide...

Ideas vs identidades

Ramón Espinar, antiguo secretario general de Podemos en la Comunidad de Madrid, salió rápidamente a hacer su análisis tras la debacle vasco-gallega. Hizo una crítica bastante dura en Twitter, ampliada posteriormente en una entrevista en El Confidencial. Evidentemente creo que no es la persona más adecuada para hacerlo, por haber participado y ser responsable de muchas de las cosas que echaba en cara en su crítica, pero eso no quita que pudiera tener razón en algunas cosas de fondo.   En Podemos prácticamente desde los inicios se dio la circunstancia de que no había debate de ideas, sino debate de identidades. Y, de hecho, de unas identidades muy personalistas. La división no se daba en cuanto a ideología, sino a si eras pablista, errejonista o anticapi. Esto simplificaba mucho las cosas: agrupaban las ideas en torno a las de una figura central, impidiendo la disolución de las mismas en la pluralidad ideológica, pero también evitando el enriquecimiento de la misma. Además, mucha...

La lealtad y el miedo

Cuando recupere este diario, lo hice como una forma de decir las cosas que, por diversas razones, ya no podía decir en otros espacios, con más intención de sacarlo de dentro que de alguien realmente lo leyera. Ciertamente me he movido entre los peligrosos límites de la autocompasión y la autocomplacencia, empujado por un atávico miedo al rechazo social colateral. Digo esto porque nunca temí el rechazo por causa propia, ese depende de mí y puedo o no actuar en consecuencia, pero el repudio por carambolas ajenas a mí me destroza, escapa totalmente a mi control y a mis acciones para remediarlo. Y lo cierto es que es el que más me ha tocado sufrir últimamente. Mi principal cualidad política (que no la única, espero) siempre fue la lealtad, algo que choca enormemente con alguien de espíritu tan crítico como yo. La lealtad es siempre hacia las personas, no hacia las siglas. Y mi lealtad, tanto hacía mí mismo como hacia aquellas personas en quienes la he depositado ha sido y es, para bi...

El difícil equilibrio del funambulista

Todo equilibrista sabe que hay un punto de inclinación desde el cual no es posible recuperar la estabilidad y que la caída se hace inevitable. Averiguar ese punto puede constituir un auténtico desafío, a sabiendas de lo que se arriesga en la investigación es la propia integridad de uno. Algo así debe estar sucediendo en Unidas Podemos ahora mismo. Manejarse en la armonía entre los logros conseguidos y los desatinos ideológicos sin que todo se llegue a derrumbar como un castillo de naipes. La izquierda, ávida como estábamos de victorias, hemos acogido el gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos con ansia, en un estado de completa embriaguez política. Pero como todas las borracheras, acabará por desaparecer en medio de la resaca. Hasta ahora las renuncias ideológicas las veíamos perfectamente compensadas por lo logrado en positivo. Las renuncias del programa para llegar a la coalición se pueden enmarcar dentro de la negociación política. Bueno, olvidémonos de una compañía e...

La equidistancia o la gama de grises

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Nos encontramos en unos tiempos políticos centrífugos. Se buscan los extremos del eje como justificación y marketing. El actual escenario en que Unidas Podemos es parte del gobierno ha generado una respuesta reaccionaria en las derechas, cuyo efecto se ha visto multiplicado al afrontar el nuevo gobierno de coalición la pandemia mundial al poco de llegar al cargo, y donde la derecha,,lejos de actuar con responsabilidad de estado, ha optado por el ataque desmedido para intentar el "quítate tú para ponerme yo". Esto en realidad no va a hacer caer al gobierno de ningún modo, pero si va a generar una situación social compleja. La polarización a la que se está empujando a la población va a suponer un problema real de convivencia. Ya parece que cualquier excusa en buena para aparcar el sentido común y cargar contra el vecino, esgrimiendo argumentos de alto nivel intelectual como la experiencia epidemiológica de un cantante o un futbolista e igualándola (o directamente poniéndola p...