Ideas vs identidades

Ramón Espinar, antiguo secretario general de Podemos en la Comunidad de Madrid, salió rápidamente a hacer su análisis tras la debacle vasco-gallega. Hizo una crítica bastante dura en Twitter, ampliada posteriormente en una entrevista en El Confidencial. Evidentemente creo que no es la persona más adecuada para hacerlo, por haber participado y ser responsable de muchas de las cosas que echaba en cara en su crítica, pero eso no quita que pudiera tener razón en algunas cosas de fondo.

 

En Podemos prácticamente desde los inicios se dio la circunstancia de que no había debate de ideas, sino debate de identidades. Y, de hecho, de unas identidades muy personalistas. La división no se daba en cuanto a ideología, sino a si eras pablista, errejonista o anticapi. Esto simplificaba mucho las cosas: agrupaban las ideas en torno a las de una figura central, impidiendo la disolución de las mismas en la pluralidad ideológica, pero también evitando el enriquecimiento de la misma. Además, muchas veces tu bando no venía vinculado a tu cercanía a las ideas de una corriente, sino a la cercanía a otras personas de la misma. Esto lo vivimos además de cerca, cuando precisamente Ramón decidió acabar con nuestro círculo por considerarlo errejonista, cuando las personas de esa corriente eran apenas 4 y había muchas otras personas claramente posicionadas en otras corrientes, como era mi caso.

 

Esta situación, además de crear unas innecesarias tensiones y desviar el debate político de lo realmente necesario, conllevó que las luchas de poder intestinas dentro del partido acabaran por arrastrar a personas válidas ajenas a las contiendas. Y la centralización del poder que conlleva ese modelo identitario ya ha demostrado ser fallida. Podemos necesita descentralizar el poder de Madrid y otorgar independencia a los territorios. No ha sido tanto un problema de mensaje, dónde BNG o Bildu se han visto claramente influenciados por Podemos (y a su vez beneficiados de su caída electoral) sino de territorialidad. Y de liderazgos. Podemos no construye líderes, entiendo que por miedo a un nuevo errejonazo contra Pablo Iglesias. De hecho, podríamos enmarcar ahí lo que estamos viendo con Yolanda Diaz, atacada ahora sin necesidad por parte del entorno de Pablo, una vez su valoración sube como la espuma y se convierte en una opción real para liderar el proyecto. Y el problema es que estamos tan centrados en el quién, que estamos olvidando por completo el qué.

 

Es el momento de hacer autocrítica, no de hacer lo que han hecho Ramón o Iñigo. Pero hacerla bien. La tendencia es desastrosa, pero no podemos olvidar que el PSOE sabe perfectamente que no atrae a la izquierda y que necesita, para cualquiera de sus opciones (a izquierda o derecha), que está no se quede en casa. Porqué esa abstención es la que provoca las mayorías absolutas de la derecha. La izquierda sigue siendo necesaria, en todos los sentidos. Si Podemos no evoluciona a posiciones dónde sea capaz de canalizarla, otros actores emergerán para hacerlo.


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