El difícil equilibrio del funambulista

Todo equilibrista sabe que hay un punto de inclinación desde el cual no es posible recuperar la estabilidad y que la caída se hace inevitable. Averiguar ese punto puede constituir un auténtico desafío, a sabiendas de lo que se arriesga en la investigación es la propia integridad de uno. Algo así debe estar sucediendo en Unidas Podemos ahora mismo. Manejarse en la armonía entre los logros conseguidos y los desatinos ideológicos sin que todo se llegue a derrumbar como un castillo de naipes.

La izquierda, ávida como estábamos de victorias, hemos acogido el gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos con ansia, en un estado de completa embriaguez política. Pero como todas las borracheras, acabará por desaparecer en medio de la resaca. Hasta ahora las renuncias ideológicas las veíamos perfectamente compensadas por lo logrado en positivo. Las renuncias del programa para llegar a la coalición se pueden enmarcar dentro de la negociación política. Bueno, olvidémonos de una compañía eléctrica pública o de bajar el IVA a los alimentos. Todo fuera por los avances futuros. En los últimos días hemos visto como decaía el sueño de alejar a las casas de apuestas de nuestros barrios, o de investigar al ciudadano Borbón (padre), cada vez mas cercado en sus tejemanejes. E incluso hemos visto como la desclasificación de documentos americanos situaba a Felipe Gonzalez como creador de los GAL y Echenique descartaba la investigación con un “todo el mundo sabe lo que pasó”. Pues nada, demos alas al terrorismo de estado. Esto ya ha provocado grietas perceptibles en la izquierda. Es que hasta para tirar balones fuera hace falta clase y tacto, y no hacer las cosas así. Por cierto, España no ha desclasificado absolutamente nada a este respecto. Al PSOE le vendría realmente bien soltar viejos lastres y complejos. 

Evidentemente ha habido una cosa muy positiva: el ingreso mínimo vital. Algo que, sinceramente, ayude a mejorar la vida de muchas personas que a día de hoy están en situación límite. Miedo me da el laberinto burocrático que puede hacer del IMV una odisea, pero hay si confío en que se haya engrasado bien el sistema. Ha habido mas cosas, buenas y malas, pero mi intención no es enumerar sino ejemplificar.

Con esto llego al tema del equilibrio. ¿Cuanto es capaz de sacrificar Unidas Podemos de sus propias convicciones para sacar adelante otras?, y lo que es mas importante, ¿cual es el límite para dejar de contar con el apoyo popular de la izquierda, que ideológicamente, es mucho mas firme que la derecha?. Además, al igual que el tiempo diluye las borracheras, también actúa a favor del hartazgo de las causas sacrificadas, que siempre tendrán mártires en ellas. En esas estará Pablo Iglesias. Tanteando con la vara de equilibrista cuanto se puede inclinar el eje sin provocar la caída. El camino va a ser largo, y tan solo llevamos 4 meses de legislatura.Y con lo que nos ha costado llegar, vamos a intentar que dure.


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