La lealtad y el miedo
Cuando recupere este diario, lo hice como una forma de decir las cosas que, por diversas razones, ya no podía decir en otros espacios, con más intención de sacarlo de dentro que de alguien realmente lo leyera. Ciertamente me he movido entre los peligrosos límites de la autocompasión y la autocomplacencia, empujado por un atávico miedo al rechazo social colateral. Digo esto porque nunca temí el rechazo por causa propia, ese depende de mí y puedo o no actuar en consecuencia, pero el repudio por carambolas ajenas a mí me destroza, escapa totalmente a mi control y a mis acciones para remediarlo. Y lo cierto es que es el que más me ha tocado sufrir últimamente. Mi principal cualidad política (que no la única, espero) siempre fue la lealtad, algo que choca enormemente con alguien de espíritu tan crítico como yo. La lealtad es siempre hacia las personas, no hacia las siglas. Y mi lealtad, tanto hacía mí mismo como hacia aquellas personas en quienes la he depositado ha sido y es, para bi...