Recuperando perspectiva
Recupero este texto de hace dos años. Me ahorro comentar ciertas cosas.
En política hay una teoría de la elite que Michels orientó en su Ley de Hierro de la Oligarquía. Siendo muy reduccionista y para concretar, presentaba en los partidos políticos la separación entre una élite dirigente y la masa social. Por azares de la vida yo he acabado situado de alguna forma en esa élite. Sin entrar en la ley en sí, es evidente el cambio de una pertenencia a la otra. Mi visión actual del entramado político (a nivel institucional y a nivel partido) es muy distinta a la idealista idea que mantenía como militante de base. En algunas cosas para bien y otras para mal. No todo es tan sencillo como elegir entre blanco o negro. Tener que evitar caer en la demagogia por mero interés personal es una tarea tremendamente habitual, como lo es también tomar posiciones complejas en asuntos que, desde fuera, se ven sencillos. Es la maldición de manejar información y conocimientos que no manejaba antes, de haber aprendido cómo funciona esto y tener que preveer los resultados de cada posible acción. Lo que antes era una afición, con la profesionalización, ha dejado de tener el sentido "ocioso" que tenía. No se acaba el mundo, hay más espacios de participación donde si sigo sintiendo ese gusanillo por hacer política (La Penúltima). Pero es ilustrativa la "muerte de la inocencia". Y no lo entiendo como algo malo, sino como algo necesario para hacer mi trabajo correctamente; sin caer en posiciones fáciles y con una visión más global. Esta legislatura ha sido una legislatura jodida. Hemos recibido lo nuestro, a nivel personal, porque la gente es así. Ahora que estamos en primarias me doy cuenta de lo desolado que está esto. Cuando veo candidatos a ir en la lista de mi propio partido cuyo mayor mérito político que le puedo achacar es venir a la puerta del ayuntamiento a insultar a gente, me doy cuenta de que hay un peligro real de que Sanse acabe gobernado por la peor derecha, y no por méritos propios sino por deméritos de la izquierda. O nos tomamos esto un poco en serio o sufriremos las consecuencias.
Dicho esto, creo que tengo que pedir disculpas a mi gente. Creo que no siempre hemos estado a la altura. Somos humanos (y novatos) y hemos tenido momentos de debilidad donde ha cundido el desánimo y las ganas de mandarlo todo a la mierda (el coste personal ha sido alto). y hemos cometido errores, muchos. Pero, lo hayamos elegido o no, nuestra posición hace que tengamos que tirar del carro, de levantar la cabeza y hacer un último esfuerzo para evitar un mal mayor. Y hacerlo de forma colectiva, como se debería haber hecho todo.
Comentarios
Publicar un comentario